Deseo sexual.
Deseo sexual hipoactivo.
Ayudamos a gestionar el deseo sexual hipoactivo con un enfoque cercano y especializado.
La ausencia o deficiencia persistente de fantasías sexuales y de deseos de actividad íntima se conoce clínicamente como deseo sexual hipoactivo. No se trata de un simple cansancio pasajero, sino de una condición que genera un malestar significativo y afecta la calidad de vida de quien lo padece. Es una de las consultas más frecuentes en sexología, ya que el deseo sexual hipoactivo puede derivar de una compleja interacción entre factores biológicos, psicológicos y relacionales. Comprender que no es una «falta de voluntad», sino una respuesta de tu organismo que requiere atención profesional, es el primer paso para el cambio.
Evaluamos cada caso de deseo sexual hipoactivo con el rigor necesario para identificar los factores inhibidores y reactivar tu salud sexual.

¿Qué es el Trastorno de Deseo sexual hipoactivo?
La disminución del interés por el sexo va frecuentemente asociada a problemas de excitación sexual o a dificultades para llegar al orgasmo. Las personas con bajo deseo sexual pueden tener dificultades a la hora de mantener relaciones sexuales estables, así como insatisfacción de pareja y problemas de separación.
Las enfermedades médicas pueden producir efectos sobre el deseo sexual debido a debilidad, dolor o problemas con la imagen corporal.Muy a menudo, los trastornos depresivos se asocian a una disminución del deseo sexual.
Síntomas comunes
Síntomas comunes del trastorno de deseo sexual hipoactivo
La dificultad en la excitación sexual frecuentemente genera en la persona o en la relación de pareja:
- Tensión en la relación
- Irritabilidad
- Ansiedad
- Discusiones
- Rabia
- Depresión o bajo estado de ánimo
- Distanciamiento
- Separación


Causas y factores del deseo sexual hipoactivo
El origen del deseo sexual hipoactivo rara vez es único. Generalmente, el sistema del deseo se encuentra «apagado» como una medida de protección ante el estrés o debido a desajustes internos que deben ser equilibrados.
Los factores que suelen mantener el deseo sexual hipoactivo incluyen:
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Desajustes Neuroquímicos: Alteraciones en los niveles de dopamina u oxitocina que influyen directamente en el deseo sexual hipoactivo.
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Factores Hormonales: Bajos niveles de testosterona (tanto en hombres como en mujeres) o cambios durante la menopausia y el postparto.
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Cargas Psicológicas: La depresión, la ansiedad crónica y la baja autoestima son motores habituales del deseo sexual hipoactivo.
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Dinámica de Pareja: El resentimiento acumulado o la pérdida de la novedad pueden cronificar el deseo sexual hipoactivo.
Nuestro enfoque para superar la aversión al sexo
El objetivo prioritario no es que «tengas sexo», sino que dejes de sufrir. El tratamiento de la aversión al sexo se centra en devolverte la sensación de control absoluto sobre tu cuerpo y tus límites.
Nuestra intervención ante la aversión al sexo se basa en:
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Procesamiento del Trauma: Si la aversión al sexo tiene un origen traumático, utilizamos técnicas para integrar esos recuerdos y reducir su carga emocional.
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Desensibilización Sistemática: Ejercicios muy graduales para que el cuerpo aprenda que el contacto puede ser seguro, eliminando la aversión al sexo paso a paso.
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Comunicación con la Pareja: Ayudamos a que tu entorno entienda qué es la aversión al sexo y cómo apoyarte sin presionar.
Tu cuerpo, tus reglas
Superar la aversión al sexo te permite vivir sin miedo. Al sanar esta respuesta de rechazo, recuperas la capacidad de decidir sobre tu intimidad desde la calma y no desde la fobia, mejorando tu autoestima y tu calidad de vida.


Áreas de trabajo
¿Qué áreas de trabajo abordamos en el trastorno de deseo sexual hipoactivo?
Dentro del tratamiento del trastorno de deseo sexual hipoactivo el trabajo terapéutico puede abarcar alguna de las siguientes opciones, siempre ajustándose al contexto personal de la persona.
- Psicoeducación sobre el trastorno de deseo sexual hipoactivo
- Detectar estímulos placenteros y buscar otros procedimientos para alcanzar la excitación
- Trabajar los posibles sentimientos de vergüenza, inhibición, retraimiento, entre otros
- Realizar un acercamiento progresivo hacia las distintas partes que conforman una relación sexual
- Trabajar sobre la ansiedad situacional cada vez que se mantengan relaciones sexuales
- Modificar las creencias irracionales que se derivan del problema
- Mejorar la autoestima
- Gestionar las emociones
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Cualquier cambio puede tener un impacto profundo en todos los ámbitos de nuestra vida.











